Monday, May 22, 2006

Tour Mariposa

Trip V



Ya es domingo nueve de abril, el amanecer nos agarró en la carretera, ya casi por llegar a Oaxaca. Después de manejar al menos doce horas, no nos quedan más ánimos que de llegar a dormir, sin embargo, tenemos que despertar a nuestros amables benefactores que nos darán hospedaje durante nuestra estancia en la ciudad para que nos den las llaves del bungalow. ¡Qué pena con ellos!, nos esperaban la noche anterior y ahora los vamos a despertar, porque seguro que no están despiertos en domingo a las seis treinta de la mañana ¿verdad?, y luego con las jarras que se acomodan los días de inauguración. Nuestros benefactores son dos: el señor benefactor y la señora benefactora. Son muy lindos ellos y administran una galería de arte contemporáneo en el centro de la ciudad.



Lo primero que vimos al llegar a los bungalows fue una pequeña cabeza de peyote que vivía en una maceta en la entrada de la casa de los señores benefactores, era hermosa. Las otras dos mariposas lo miraban con una mirada casi lujuriosa, por un momento temí que fueran a darle una mordida así de buenas a primeras, digo, ambas son mariposas muy decentes, pero igual dos tres atascadas, así que uno nunca sabe. Tocamos la puerta, escuchamos algunas contorciones casi dolorosas provenientes de la recámara principal y momentos después, vimos aparecer tras la puerta a la señora benefactora, parecía adormilada y un poco fuera de sí, pero sonreía... El sólo hecho de que sonriera, relajó la tensión en nos (quienes imaginamos estaría vuelta una fiera). Pasamos, nos sentamos en la salita rústica del bungalow y platicamos de trivialidades, el señor benefactor apareció de pronto, lo vimos salir muy de prisa de su recámara, saludó muy a regañadientes y se apresuró a meterse al baño, recuerdo haber pensado que tenía todo el derecho de estar enojado. Cuando me di cuenta, las otras dos mariposas ya estaban entrándole gustosas a una bacha de mota que encontraron sobre la mesa... ¿No les digo que son unas atascadas? yo no fumé, lo único que quería era terminar con las convenciones sociales y que nos dijeran que bungalow nos prestarían. La benefactora nos dijo que tendríamos que ir a la galería por las llaves, donde las había dejado la tarde anterior pensando que ahí nos sería más fácil recogerlas. La galería está en el centro, los bungalows en san Felipe del Agua, en términos oaxaqueños están hasta casa de la mismísima chingada la una de la otra (en términos chilangos no sería más de una estación y media de metro), pero bueno, la cosa es que con la pena, pero tuvimos que hacer que la amable benefactora nos llevara al centro por las llaves.

Ya en la galería, la benefactora fue todavía tan amable como para mostrarnos la galería una exhibición que tenían montada llamada "¡Cuidado! Pintura fresca", después de verla, platicamos un poco más de trivialidades en su oficina y volvimos todos a los bungalows, la benefactora se fue a dormir y nosotros hicimos lo propio. La repartición de cuartos fue cosa difícil, pero civilizada hasta eso, el bungalow tenía dos recámaras, una de ellas con dos camas y la otra sólo con una, lo que significaba que una mariposa tendría privacidad y las otras dos no. A mi me vale madres compartir habitación, así que la disputa fue entre las otras dos. Fue el azar quien lo solucionó todo, bajamos las cosas del auto y después de eso, las dos mariposas pachecas cayeron dormidas casi de inmediato. Yo por mi parte, aún tenía mucho unpacking que hacer.

Trip VI

Desperté como a las once de la mañana, aún con sueño y muy hambrienta, pero el sólo pensar que ya estábamos en Oaxaca me hizo abrir los ojos de buena gana y con sólo unas cuantas horas de sueño, el día parecía demasiado hermoso para permanecer en la cama... Las otras mariposas dormían profundamente, me encanta ver dormir a la gente, siempre parecen niños pequeños. No pude evitar notar que en contraste con mi lado de la recámara, el lado de la mariposa con quien me tocó compartir parecía pulcro y arreglado, que bruto, esta cabrona todavía tuvo energía para llegar a desempacar, y no para ahí el asunto... Hubieran visto la sala, acomodó los cojines de peluche en los sofás, puso los trastes en su lugar, metió cosas al refri, acomodó todo lo que había que acomodar en el baño y bueno, jotería y media que hizo la cabrona antes de dormir... ¿Pero cómo? Si yo llegué muerta de sueño y eso que me jeteé gran parte del viaje, ¡y con lo cruda que se veía! pero bueno, como buena mariposa, no es algo de lo que deba sorprenderme mucho, qué importa la cruda o el cansancio, uno nunca debe desestimar los alcances de la neurosis compulsiva.









Me duché, me vestí y esperé a que las demás mariposas despertaran. Estuve dando un par de vueltas por el bungalow hasta que me aburrí. No traía nada que leer, no había TV y las cabronas aquellas aún dormían... ¡A la chingada!, las desperté. La mariposa que dormía en la habitación privada fue la primera, luego mi compañera de cuarto. Tuve que esperar a que se bañaran y acicalaran antes de salir, lo cual nos demoró hasta pasada la una. Hambrientos, nos dirigimos hacia el mercado que está junto al Zócalo, donde comimos un cocktail de algo, mariscos y nos atascamos de grillos, adooooro los grillos, en especial los que preparan tostados con chiles de árbol y al mojo de ajo, mhhh, igual compramos en una tienda entre el mercado y el zócalo, unas aguas de horchata con melón de no mames, ¿qué pedo con la comida en este lugar?, pocamadre.









Después de desayunar, nos dirigimos a chupar, fuimos a la Casa del Mezcal a echarnos unos cedrones y pues entre cedrón y cedrón, decidimos trabajar un poco. Comenzamos por hacer una lista de todas las cosas que había por hacer en el viaje, la lista se veía aterradoramente larga.

















Ya bien comidos y dos tres tomados, nos dimos a la tarea de turistearle un rato, primero el Zócalo, la Catedral y luego el andador turístico, entramos al MACO a ver una expo de migrantes. Un chingo de migrantes, todos hechos de terracota, los migrantes tienen caras raras, apachurradas, tristonas, muy ad hoc con su condición nómada. Ahí mismo, en el MACO, ya de salida, le escribimos una carta a Benito Juárez, una de las mariposas incluso se tomó una foto con él, un ruco bastante alivianado, nos vibró chido. Después visitamos algunas mezcalerías nomás para gorrear algunas muestras, hasta que nos topamos con una agencia de servicios turísticos, entramos. La gente en la agencia era joven y muy servicial, nos dieron de inmediato mapas de la ciudad y preguntaron si buscábamos algo en particular, la respuesta fue muy precisa: sex shops y antros gay, aunque algo freakeados, los jóvenes servidores públicos hicieron lo posible por que no se notara demasiado y nos orientaron en la medida de sus posibilidades. Nadie pudo decirnos de alguna sex shop con seguridad, aunque sí de una mas o menos, pero de antros sí nos dieron nortes, de hecho, uno de ellos conocía bastantes... Ante las sospechosas miradas de sus compañeros, el hombre se apresuró a decir que sabía tanto de tan escabroso tema, sólo porque había sido taxista en algún punto de su vida.... Sí, pudo haber sido taxista, pero un taxista bieeeeen puñal en mi opinión, anyway, es sólo mi opinión. Salimos de la agencia ya con un plan más claro para la noche.









Trip VII

Después del rol turístico por el centro, una mariposa propuso que visitáramos a un pintor, viejo amigo suyo que vivía por la zona. Llegamos a su casa y nos recibió muy bien, tomamos fotos de unos perritos casi recién nacidos, cortamos algunas granadas en su patio, y charlamos mucho tiempo mientras las comíamos, después pasamos a conocer su taller en donde vimos algo de su obra y un par de cuadros tibetanos que había estando iluminando. El momento cumbre de la visita llegó cuando el señor sacó una de las pipas de agua (BONG!) que tanta fama y reconocimiento le han merecido... Y muy merecidos; procedió a llenarla de ganya, nos dimos unos cuantos toques en ella y venga, pa' cuando salimos de su casa ya el mundo era otro, un mundo más amable... Chido el hombre, me cayó bien.







En la calle otra vez, ¿y ahora pa' dónde? Para estas horas ya comenzábamos a tener hambre otra vez. Una llamada en el celular; un gran león de melena alborotada se había enterado de nuestra llegada y quería concertar una cita con las mariposas, igual más con una que con las otras. El león fue invitado a cenar al bungalow.

Pensamos que sería buena idea ir al super y comprar cosas para comer en la semana, y así lo hicimos, fuimos a la super plaza comercial (o algo así). Al Chedraui, más precisamente y como es natural compramos mucho más de lo que debimos, NUNCA, pero neto NUNCA una mariposa debe ir al super pacheca, simplemente no es una buena idea.

Saliendo del super, nuestro buen humor era tal, que decidimos regresar al mercado a comprar flores para regalar: Nardos para el león y rosas para la señora benefactora. Era ya noche para entonces, pero aún así encontramos gente que vendía flores, aunque ya se habían ido los chapulines... Mal pedo.

Pasamos por el león a su casa, y con él llegaron las cervezas, dios bendiga a los leones generosos. Aterrizamos en el bungalow y procedimos a preparar la cena. El león además, ayudó con la cena; hizo guacamole. Yo cociné una crema de queso con carne de cangrejo, otra mariposa preparó algo más que comimos en tacos, carne con pimiento naranja, le encanta el naranja... Sin duda alguna, fue una cena feliz.







Ya satisfechos, salimos a reventar. El primer punto a visitar en la ciudad era un antro llamado "La Envidia". Después de un par de vueltas, llegamos al lugar, debo decir que era bastante más pequeño de lo que esperaba, y no había más de diez personas en total, contando a dos meseros y un cantinero. Nos quedamos tan sólo un rato, la noche era joven y había aún muchos antros que visitar, un par de mezcales y un par de cervezas y nos pusimos en marcha. El siguiente lugar en la lista era "El Chinampa", una cantina de perfil más bien chacalón, que me recordó un poco al Viena en la ciudad de México, justo mi tipo de antro. En la entrada, encontramos a una más de las Tripping Butterflies, ¡que chido! A la mariposa le costó algo de trabajo reconocernos, dado lo incrúspida que se encontraba, pero después de un rato, se alegró mucho de vernos. Entramos todos al antro, las mariposas originales, el león, la tambaleante y recién encontrada mariposa y su apuesto acompañante. Vino más mezcal, cerveza, baile, luces, por fin comenzábamos a sentirnos como pensamos que debíamos, cuando por disposición oficial, el antro se cerró, ¡A LA UNA Y MEDIA DE LA MAÑANA!!! Y nos vimos de pronto, todos en la calle bien prendix y sin lugar a donde ir, porque: ¡Oh, sorpresa, en la ciudad de Oaxaca toooooodos los benditos antros deben de cerrar a la una y media!. No podíamos creerlo, después de intentar, sin éxito visitar un par de antros más en la lista y de dar vueltas por las afueras de la ciudad, buscando congales permisivos y tolerantes, nos rendimos al fatalismo. Frustración, tedio, vacío... Yo conducía una vez más, desde el espejo retrovisor, podía ver como las cosas en la parte de atrás del carro se ponían intensas entre la recién topada mariposa borracha y su acompañante, obviamente necesitaban privacía... la noche declinaba como un chivo en precipicio. Señores míos, aquí se rompió una jerga... y cada quien se va a su casa.









Botamos a la mariposa beoda y a su acompañante en algún punto cerca del Llano y procedimos a dejar al león a su casa. Al llegar, el león ofreció más cerveza, aceptamos gustosos, entramos y platicamos un rato más. Nos mostró su colección de escorpiones y ofreció dar terapia con ellos a una de nosotras, pero la mariposa aludida, muy prudente ella, terminó por sacatearle. ¿Quién puede culparla cuando la terapia consistía en que te encueraran y te dejaran correr alacranes por todo el cuerpo nomás pa' ver donde tienen a bien picarte?, neto, no la culpo. Después de dos chelas la neta es que yo ya estaba agarrando la jarra como por quinta vez ese día y no me hubiera molestado amanecérmela ahí, pero una de las mariposas se puso de nena como siempre y se amachó con que ya quería irse a dormir... Hija de su... Ni modo hubo que irse a dormir. Pero justo antes de que lo dejáramos, el león rugió, y rugió con rugido alto y claro que decía a la otra mariposa: ¡Quédate! Una vez más, la mariposa aludida optó por volar, y es que toda mariposa con mente estratega, aplica de vez en vez el milenario arte de darse a desear.


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